Cómo fastidiaron a Leonel

Por Orlando Gil.-
DE LA MANO.- Nadie se tomó la tarea de averiguar cómo confluyeron sectores y acontecimientos para fastidiar la oportunidad que Leonel Fernández se tenía preparada para recuperar la Presidencia de la República en las elecciones de este año 2016. Era el éxtasis de la victoria y terminó en agonía de la derrota. Los mismos afectados barajan suposiciones, se mueven entre conjeturas, sospechan de todos, incluyendo compañeros del partido, pero todavía no tienen certeza de nada. ¿Cómo le cayó encima ese librero tan grande y pesado del déficit fiscal? No fue el viento, claro está, pero tampoco se conoce la mano que lo empujó. ¿De quién fue la idea, a todas luces genial, de convertir a Quirino en el némesis circunstancial? Fueron sin quizás dos armas de destrucción masiva, casi perfectas, y tan eficaces que no se cree fueran obra humana. Aun cuando se sabe que los dioses no discurren por la tierra ni soplan a capricho el destino. Incluso, no deja de extrañar que en un medio político tan indiscreto como el dominicano, se conozca el milagro y no el santo. Que en un país donde los personajes de alzada se comportan como detectives de  película, nadie se atribuya la hazaña. Misterio y secreto como las revelaciones de la Virgen a los pastorcillos de Fátima...
EL RECUERDO AMARGO.- En su momento menudearon historias, pero tan fantásticas que se caían por efecto de gravedad. Igual misterio en que esos hechos ya no se refieren, y se produce el raro fenómeno de olvido colectivo. A nadie se le pide cuenta, y ninguno de los sospechosos se siente obligado, como si se tratara de un recuerdo amargo. La preocupación ahora es el endeudamiento, como si lo del déficit estuviera resuelto. Y Quirino fue un acto de magia único, sin prestidigitador de por medio, y tan sorpresiva fue su aparición, como su ocultamiento. ¿Aquí o allá? Te digo ahorita, como el estribillo de Luisito Martí. ¿Por qué el endeudamiento del gobierno en pesos y dólares no se utiliza contra Danilo Medina, a la manera del déficit contra Leonel Fernández, descalificando al primero políticamente, como sucedió con el segundo? Si lo que ocurrió contra Fernández fue una manipulación, y esta fue  llevada a cabo por sectores ajenos a la administración, y que ahora son portaestandarte de oposición ¿Cómo no se repite la hazaña? Lo dije al principio, e insisto. Fue circunstancial y consecuencia de imponderables que intrigarán por un buen tiempo...
GUARDAR LAS PIEDRAS.- Como no se tienen claros los acontecimientos ni tampoco seguridades de los protagonistas bajo cuerda, se hace difícil tirar piedras hacia atrás. Leonel Fernández y los suyos están sometidos ahora en campaña a los mismos rigores de Danilo Medina al inicio del gobierno. No pueden desquitarse, y deben guardar o los rencores o las apariencias para un momento más oportuno. Por ejemplo, si era desde el gobierno que se movían los hilos de la descalificación moral y política de Fernández ¿por qué sus seguidores que ocupaban altos cargos no renunciaron en masa, como una acción de protesta con fundamento? El único que recuerda ese pasaje, y lo hace de manera maliciosa, está fuera de la administración. Aunque cobra. Cree que de ese modo el sector a que pertenece se constituye en víctima y puede lograr concesiones estratégicas. Demanda cohabitación, pero a la manera moderna, en que las parejas tienen iguales derechos, y si una cocina, la otra lava los platos...
EL SENADO ROMANO.- La mejor cohabitación era comparecer juntos en tarima ante un auditorio de partidarios, y con aliados y la nación de testigos. Simple simbología, pero que en asuntos de poder resulta importante. Los detalles podrán resolverse más adelante, y existen hechos y oportunidades para consagrarse coyunturalmente. No es casual que todavía no se solucionen problemas de candidaturas y jurisdicciones. Ahí podrían darse las concesiones y recuperar el viejo espíritu de hermandad, que nunca fue como se afirma ahora, pero que sirvió a los fines de llegar hasta donde se encuentran ahora. La gente de fuera no lo sabe, y no lo sabe porque los peledeístas de la dirección lo disimulan muy bien. No solo Leonel Fernández y Danilo Medina tienen cuentas pendientes. También otros peledeístas se deben, y más tarde o más temprano se cobrarán. Incluyendo entre los deudores a Medina y a Fernández, aunque otros sean los acreedores. Oh, ¿y Radhamés Segura? Oh, ¿y Temístocles Montás? Oh, ¿y Felucho Jiménez? Oh, ¿y Margarita Cedeño? Todo un senado romano, con su César y sus Brutus...

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