Grandeza de Trujillo; 100 años de invasión Yanqui

Roberto Valenzuela
Este 2016 se rememoran 100 años  de una de las intervenciones de EE.UU. a República Dominicana.  A los Estados Unidos se le tilda injustamente de malandrines en la invasión de 1916 a 1924. No explican el reinante desorden dominicano, las causas de la invasión y las trascendentales obras que legaron, como las tres principales carreteras que comunican la capital con el Cibao-Línea Noroeste-Haití, en el Sur hasta la frontera haitiana; así como todo el Este. “El país no estaba comunicado y por tanto no era un país, sino un conjunto, no precisamente homogéneo, de varios países pequeñísimos que se distinguían hasta en la forma de hablar la lengua española”, explica el historiador y ex presidente Juan Bosch.
El “Estado” existía de nombre, no en la práctica, los infantes de marina norteamericana son los que organizan el gobierno. Elaboraron leyes que aún hoy están vigentes. Peor aún, a la salida del gobierno militar norteamericano volvió la crisis económica, el caos institucional. El presidente Horacio Vásquez, que a pesar de que había sido elegido en 1924 para gobernar hasta el 16 de agosto de 1928, aceptó la tesis de sus adulones, de que su mandato debía ser prolongado por dos años más, lo que se consagró mediante una nueva reforma constitucional, la de 1927. Y, nuevamente, en su insaciable ambición de poder, aceptó ser propuesto para que se reeligiera por cuatro años más, esto es, por un período que iría del 16 de agosto de 1930 al 16 de agosto de 1934. Provocó el golpe de Estado liderado  por Rafael Trujillo Molina, Rafael Estrella Ureña y Desiderio Arias. Así llegó la dictadura trujillista de 31 años.
Este “país se llama país”, primero por la invasión norteamericana, y luego por Trujillo, considerado con justedad como “Padre de la Patria Nueva”. Bosch lo resume así: “Con Trujillo vivió la República Dominicana una experiencia que deberá ser analizada seriamente para sacar a la luz la enseñanza que hay en ella. Esa experiencia se expresó en la forma siguiente: El dictador introdujo el capitalismo industrial (y también el financiero)… Fue el poder que impulsó la etapa más importante del desarrollo capitalista que ha conocido nuestra historia; y como tal le tocó ser el más poderoso promotor de las fuerzas productivas…”
Sigue diciendo: “Estableció un emporio industrial que iba desde la fabricación de cemento y de harina de trigo hasta la creación de una línea aérea internacional”, indica Bosch en un artículo publicado en el semanario Vanguardia del Pueblo y en el Listín Diario el 23 de agosto de 1981. Advertía que iba a ser blanco de críticas de “los autodenominados marxistas”, pero que tenía que reconocer la visión y los aportes de Trujillo a la creación de un Estado moderno y poderoso. 
Lo “malo” de Balaguer
Sobre el expresidente Joaquín Balaguer, han dicho todo lo malo habido y por haber. No reconocen que llegó al poder en un momento de convulsión social, saliendo de una revolución armada, la de 1965: La población estaba repleta de armas. Le atribuyen todos los muertos. Jamás explican que los izquierdistas  holgazanes, aventureros-ladrones de bancos y “mata policías” se asesinaban entre ellos. Muchos eran infiltrados de la CIA (Agencia Central de Inteligencia): Terminaron siendo peones o parásitos de los partidos del sistema que criticaban acremente. 
A partir de la muerte de Trujillo y luego de Balaguer el país anda por el camino de la anarquía: corrupción, delincuencia sin control (nadie tiene la cabeza segura; parece que “RD” no puede vivir en democracia, sino en un gobierno-dictador mano dura contra el desorden y frene la destrucción de los cimientos de la República).
Estos personajes y los procesos que han vivido hay que verlos de forma crítica, sin pasión, no como si fuese una película de Hollywoood, con protagonistas-héroes que no cometen errores y un villano culpable de todos los males. A nuestras figuras históricas hay que verlos  con sus luces y sombras y en el momento anárquico que les tocó gobernar.


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