Acusan hermanos Imbert Barrera crimen en Puerto Plata en 1943

Por Francisco Reyes.- La noche del pasado 30 de mayo se desató sobre la ciudad de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, una tormenta eléctrica local jamás vista por sus moradores.
El autor es profesor, poeta y periodista dominicano. Reside en Toronto desde 1989.
El autor es profesor, poeta y periodista dominicano. Reside en Toronto desde 1989.
Momentos después los medios de prensa del país anunciaban el fallecimiento del general vitalicio Antonio Imbert Barrera, el último sobreviviente de los magnicidas del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, el hombre fuerte que gobernó a los dominicanos desde 1930 hasta su asesinato, el 30 de mayo de 1961.
Para los supersticiosos, como si se tratara de un drama shakesperiano, el fantasma de Trujillo vino a buscar al general Imbert Barrera.
Doña Casilda Guzmán de Reyes (Doña Ca), enterada al día siguiente de la muerte del magnicida, recordó la muerte, en 1943, de su hermano de crianza Domingo Marión, vilmente asesinado por el hermano del occiso, el mayor Segundo Imbert Barrera, en un entramado de novela de suspenso.
Doña Ca acusó de cómplice el fenecido general Imbert Barrera, quien, siendo gobernador provincial, encubrió aquel hecho de sangre que consternó, hace 73 años, a la población de Puerto Plata, planificado por su hermano, alto oficial en la comandancia del Ejército Nacional en la ciudad norteña de República Dominicana.
Fue para la señora viuda un momento  de tener que recordar dolorosamente hechos archivados en lo recóndito de la memoria y que había contado muy reservadamente, pero con la certeza de que habría de llegar el momento de contarlo para no quedar impune en “el juicio de la Historia Dominicana”.
ARMAS EN VAGONES

Doña Ca es prácticamente la última testigo de primera mano, porque el crimen ocurrió en seno de la familia que la había amparado por orfandad  desde los 12 hasta los 17 años, siendo su madre de crianza tía y madre de crianza de  Domingo Marión, inspector ferrocarrilero que descubrió armas en uno de los vagones del tren que iba de la ciudad nordestina de Sánchez hasta la norteña Puerto Plata, atravesando el corazón de Santiago, la segunda ciudad del país.
Rafael Leonidas Trujillo Molina, fue presidente dictador de RD
Rafael Leonidas Trujillo Molina, fue presidente dictador de RD
Este asesinato tenia implicaciones políticas serias en la nación caribeña, dado que se trataba de un arsenal que sería utilizado para asesinar a Trujillo y producir la caída de su régimen, que se prolongó como consecuencia de un  golpe de Estado dado por Trujillo el 23 de febrero de 1930, y las elecciones del 16 de mayo de ese año, que lo llevó a la toma y sostenimiento en el poder por 31 años. Los hermanos  Antonio y Segundo Imbert Barrera fueron favorecidos por “el Jefe”, como lo fueron los demás magnicidas y habían participado secretamente en varias tramas contra el hombre fuerte del país.
Con lágrimas resbalando visiblemente por detrás de sus anteojos, a Doña Ca se le hacía casi imposible empezar a contar estas memorias históricas, que sólo de su boca habrán de salir como testimonio contra los hoy llamados “Héroes del 30 de Mayo”,  que  fueron, según la señora, en el caso de Segundo Imbert, “un asesino brutal”, y, en lo que respecta a su hermano Antonio, “cómplice del crimen cometido contra mi hermano y de otras aventuras canallas, olvidada por la memoria colectiva de los dominicanos”.una carta solicitando un techo nuevo, pues el que tenía el templo se había llenado de salitre. Quiso que fuera yo quien la entregara, junto a dos o tres compañeras“, dijo.




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