Santo Domingo, RD.- Llena de temor y con las cicatrices en sus manos, la señora Rafaela Guerrero de Arias narra el terrible momento que vivió la mañana del pasado jueves cuando cuatro individuos penetraron en su residencia y a punto de pistola amordazaron a todos sus parientes para despojarlos de sus pertenencias.
Guerrero de Arias dijo que la muchacha del servicio le había subido café y que cuando venia bajando se encontró con la situación y que luego la encañonaron a ella.
“Me encañonaron con una pistola, me amarraron, aquí tengo todavía las cicatrices”, declaró.

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