EPO-.Desde la semana pasada, Uruguay está conmocionada con el caso de Felipe Romero, víctima de abuso sexual infantil y de asesinato cometido por su entrenador de fútbol Fernando Sierra, quien durante dos años se comportó como un "padre sustituto" a pesar de no mantener ningún tipo de relación con Alexandra Pérez, madre del menor.

Sierra y el infante establecieron una conexión a tal punto de viajar solos con el consentimiento de su progenitora quien se había separado del padre biológico del niño. Sin embargo, cuando la madre le prohibió a Sierra verlo -luego de que una psicóloga evaluara al menor-, el entrenador secuestró, sedó, asesinó a Felipe y luego se quitó la vida. La autopsia reveló signos de abuso de larga y reciente data.
Este es sólo uno de los miles de casos de abuso sexual infantil que ocurren en el mundo. La comunicación y supervisión de los padres o personas a cargo son primordiales para evitar que esto ocurra.
Los pequeños del hogar son más vulnerables debido a lo fácil que resulta manipularlos. El psiquiatra infantil Sabas Castillo, explica que es complicado darse cuenta cuando ocurre un abuso sexual infantil pues el perpetrador sabe cómo usar el chantaje emocional para que la víctima no lo denuncie.
"Lo amenazan con hacerle daño físico a un miembro de su familia y si el abusador es alguien cercano le dice que lo dejará de querer. ¿A qué niño no le gusta ser querido? Por eso se quedan callados y prefieren no decir nada", asegura Castillo.
Dentro del hogar
Los padres deben tener precaución no sólo con personas desconocidas. Ricardo Montiel, pediatra y jefe del Servicio de Pediatría del Centro Médico Docente la Trinidad, agrega que más del 70% de los casos de abuso sexual en niños ocurre con algún integrante de la familia o adulto cercano como maestros, entrenadores o jerarcas.
En esto coincide Castillo quien añade que incluso la edad entre la víctima y el abusador puede ser mínima.
Montiel precisa que un adolescente que sea abusador sexual, muy probablemente pudo haber sido víctima de lo mismo durante su niñez.
"Nunca hablaron sobre su caso y al llegar a la adolescencia repiten el mismo patrón de conducta", indica Montiel.
Consecuencias a largo plazo
El abuso sexual no sólo ocurre cuando hay penetración. Castillo asevera que existen varios tipos entre los que destaca mostrarle material gráfico sexual al menor, tocarle sus partes íntimas y besarlo en la boca.
Incluso cuando los padres tienen relaciones sexuales mientras el niño está dormido porque lo están exponiendo a una situación sexual que él no sabría manejar si se llega a despertar, puntualiza el experto.
El psicoanalista comenta que la edad es un factor determinante en la reacción psicológica de la víctima. Por ejemplo, si el abuso ocurre antes de que el niño sepa hablar, al llegar a la adultez lo puede manifestar a través de enfermedades psicosomáticas.
"Los recuerdos se almacenan de manera distinta. Antes de los tres o cuatro años la memoria del cuerpo queda ahí, no en la mente", asevera Castillo.
De igual forma, en la adolescencia, comportamientos como una sexualidad muy activa, promiscuidad, prostitución, o adicción a las drogas, son una manera de evadir el abuso sexual que vivieron durante la infancia.
"Las secuelas a nivel psicológico pueden ser incluso peores a que el victimario le quite la vida a la víctima", resalta el especialista. Por otro lado, Montiel explica que cuando el abuso se perpetra de manera constante durante un largo período, es más difícil asimilar para el niño que eso es malo.
Reconocer que cualquier persona puede ser un agresor sexual, es lo primero que se debe tener en cuenta para evitarlo.
La atención que preste el niño mientras se le explica que solo mamá y papá pueden tocarle sus partes íntimas al bañarlo o limpiarlo, determina si se le está explicando demás.
Se le debe responder todas sus preguntas con información concreta y sin decirle que son amigos, los padres no son amigos, deben cumplir su rol. No hay que sobreprotegerlos pero debe haber supervisión, comentan los expertos.
Cómo detectarlo
Aunque ambos expertos coinciden en que es complicado darse cuenta, las siguientes señales de alarma pueden ayudar, aunque no siempre son signos de abuso sexual:
- Cambios significativos en el rendimiento escolar.
-Pérdida de apetito.
-Cambio radical en el comportamiento. Si el niño es introvertido, lo más probable es que además comience a experimentar temores fuertes.
-Pesadillas nocturnas, llanto constante o agresividad.
-Conversaciones sobre temas sexuales.
-Si el niño o la niña comienza a tener una conducta seductora es un signo.
-Si tiene una conducta inapropiada con su cuerpo, es decir, si se introduce objetos en sus genitales. Aunque este comportamiento es el más significativo, los padres quizás lo pasen por alto.
-Secreción extraña o sangre en la ropa interior.
Debido a que gran parte de las víctimas no cuentan su experiencia, es vital conocer los signos para ayudarlos a salir de esa situación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que una de cada cinco mujeres y uno de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.
La OMS precisa que la edad, tener rasgos físicos anormales o el hecho de no cumplir las expectativas de los padres, pueden incidir en que sean víctimas de abuso sexual infantil.

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