EPO.-Desde niño conocí a Francisco Ángeles Vidal, eramos de la misma edad, pero el era un muchacho buen soldao decía mi padre, a los trece años ya era ordeñador en la finca de don Placido Aragonés, el muchacho fue criado por su abuela con mano dura, por lo que a los quince ya se había convertido en un hombre echo y derecho.
Poco después de cumplir los veinte la situación en la finca se agravó por lo que el joven se vio en la necesidad de emigrar, sin darse cuenta Francisco fue a parar a Samana, como no conocía a nadie en el lugar tuvo que hacer de todo para sobrevivir, cuando se dio cuenta que la suerte no le favorecía trató de irse en yola hacia Puerto Rico, pero al llegar a la isla del encanto lo atraparon y fue encarcelado, en esa travesía perdió el poco ahorro que tenia.
Poco después Francisco conoció a Isabel con la que ha procreado dos hijos, el varón lleva su nombre y la hembra el de su madre, ambos ya son jóvenes, pero un día el hombre descubrió que su hija estaba embarazada, ese día le subió la presión y hubo que internarlo por varios días.
Cuando a Francisco le dieron la de alta la hija le pidió perdón, el lo aceptó humildemente diciendo perdóname tu a mi y la abrazo con cariño.
Meses después nacía la nieta, Francisco la adoraba, pero la mala suerte perseguía al hombre a tal punto fue diagnosticado con alzheimer, pero como es posible dijo, yo no soy tan viejo. pero si es lo que Dios quiere para mi tendré que aceptarlo dijo.
El tiempo pasó de prisa, y la enfermedad también seguía avanzando en la mente del hombre, un día cuando Isabelita su nieta cumplía siete años, el abuelo, sin que la hija se diera cuenta salio a caminar, en el camino se detuvo ante una tienda, tras el cristal vio algo que quería para llevarle a la nieta.
Era un cuadernillo de dibujo, costaba diez pesos, sigilosamente entró al negocio y tomó el cuaderno, al salir fue apresado y llevado a la comandancia policial.
Cuando la hija se enteró corrió al destacamento, es sus manos llevaba el papel donde señalaba que su padre sufría de Alzhermer, cuando se lo mostró al sargento, este ladró como un perro, a mi no me importa ese papel, ese hombre será sometido a la justicia por ladrón. La hija llorosa vio cuando subieron a su progenitor a una vieja camioneta, la mujer se dobló de impotencia. Hoy con setenta años de edad y enfermo Francisco Ángeles Vidal cumple la pena que le impuso el juez en una cárcel abarrotada de delincuentes.

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Saludos a todos